Perfeccionismo, la Obsesión que te lleva a Perder la Autoestima

 In Mente

El perfeccionismo es la tendencia que tienen ciertas personas a querer mejorar indefinidamente todo lo que se hace. Obsesionarte ciegamente con el perfeccionismo puede llevarte incluso a perder la autoestima. Querer hacer las cosas bien y poner empeño en mejorar cada día es magnífico. El problema llega cuando ese querer hacer las cosas bien se convierte en una obsesión, en necesitar hacer las cosas perfectas y si no, no se consideran como válidas.

Algunos ven la perfección como el motor del éxito y la felicidad. Por un momento, puede ser cierto, ya que el perfeccionismo en forma positiva puede conducir a grandes logros. Pero para la mayoría, el perfeccionismo es la barrera entre la vida que vivimos y la vida de nuestros sueños. La paradoja del perfeccionismo es lo contrario de una vida virtuosa, ya que los perfeccionistas no luchan para ser lo mejor que pueden ser, sino para no tener ni un solo defecto; ven sus errores como un defecto y no como un aprendizaje que les puede ayudar a mejorar. Ni siquiera son capaces de pensar que han cometido un error, creen que ellos mismos son el error. Y este pensamiento negativo claramente daña profundamente la autoestima.

¿Qué características tiene una personalidad perfeccionista?

Podría decirse que las personas perfeccionistas no actúan espontáneamente, tienen el sentido del deber muy alto, tienden a la procrastinación –no empiezan algo hasta que no están seguros de saber hacerlo a la perfección o invierten demasiado tiempo en sus trabajos–, tienen una fuerte obsesión por el trabajo y no lo dan por finalizado hasta que no piensan que esté perfecto, no delegan funciones, son pesimistas, temen al fracaso, condicionan su autoestimaa los logros conseguidos, les importa en exceso lo que los demás opinan y evitan situaciones en las que no se sienten totalmente seguros porque piensan que no van a conseguir hacerlo perfecto. 

Los perfeccionistas son personas que llegan al éxito sí, pero que no son felices en su ámbito social y tampoco saben disfrutar de sus logros conseguidos. Su perfeccionismo quizás les haya llevado a conseguir grandes cosas pero se quedan en nada por su alto nivel de auto exigencia y por ese afán de desear siempre hacerlo mejor. 

El mayor enemigo que podemos tener en la vida no es otro que nosotros mismos. Sí, tu mismo puedes autodestruirte intentando siempre ser el mejor y hacerlo todo perfecto. Esto es precisamente lo que cuenta la película El cisne negroprotagonizada por Natalie Portman. 

La única persona en tu camino eres tú. Es hora de dejarla ir.” – El cisne negro. 

La película trata sobre la obsesión por la perfección y la locura que esto puede acarrear. La protagonista es una bailarina muy disciplinada, exigente y metódica. Un personaje con trastornos mentales que irán en aumento a medida que se desarrolla la película. Su vida se basa en el baile y está profundamente obsesionada con alcanzar la perfección a través del ballet. La tensión que esto le provoca desemboca en un agotamiento nervioso y confusión mental que no le dejan distinguir la realidad de lo que es ficción.

¿Cuáles son las consecuencias negativas de ser alguien perfeccionista?

Inseguridad

Una persona perfeccionista siente una inseguridad que se traduce en no verse perfecto nunca y sentir una cierta frustración. En todo momento está luchando por una perfección absoluta y hasta que no la consiga no va a parar, lo que fomenta su inseguridad. Para un perfeccionista nunca es suficientemente perfecto.

Infelicidad

El perfeccionismo surge de algo muy positivo: querer hacer las cosas bien. Sin embargo, cuando se trasforma en una obsesión, lejos de ayudarnos a alcanzar las metas y crecer en seguridad y confianza, constituye un obstáculo y la principal fuente de dudas, miedos e infelicidad. Incluso los momentos perfectos carecen de alegría, porque no son lo suficientemente perfectos. 

Sentir fracaso

Aparentemente el perfeccionismo nos lleva a lograr más y mejores cosas, sin embargo, no tenemos en cuenta el precio tan alto que tenemos que pagar por ello. No disfrutamos de nuestros logros, nos invade el sentimiento de fracaso, nos da temor cometer errores, la tensión y la angustia son frecuentes, etc.

Paradójicamente puede que no te hayas dado cuenta de que ese afán de superación y tu incesante deseo de hacer siempre las cosas perfectas, sea tu gran obstáculo a la hora de conseguir tus objetivos. Y es que esta forma de pensar y actuar, afecta a la consecución de proyectos vitales e incluso a la salud de la persona. 

Falta de autoestima

Ser perfeccionista está estrechamente ligado con la falta de autoestima, puesto que, en la mayoría de los casos se busca el reconocimiento o los elogios por haber realizado un trabajo excelente. 

Limitación 

Metas inalcanzables y auto desprecio será lo que tendrás en tu vida si vas por el camino del perfeccionismo enfermizo.

Procurando lo mejor estropeamos a menudo lo que está bien.” – William Shakespeare.

Hay una gran diferencia entre querer hacer las cosas bien y el perfeccionismo que te lleva a obsesionarte con todo aquello que haces. Sí, es cierto todo se puede hacer un poco mejor, pero no es necesario que eso se convierta en algo que no nos deje disfrutar de las cosas que hacemos, ya que, el perfeccionismo bloquea la capacidad de estar presentes en cada momento. 

Culparse por los errores

Los perfeccionistas están aterrados por cometer un error y se sienten amenazados por el éxito de los demás. El perfeccionista piensa: hasta que no sepa hacer algo perfectamente no lo voy a hacer. No acepta que se aprende fallando. Los optimistas, por el contrario, ven los errores como una prueba de que lo están intentando, y se inspiran con otros individuos para hacer grandes cosas.

La libertad no vale la pena si no conlleva el derecho a errar.» – Gandhi.

Para un perfeccionista conjugar intento y acierto lo es todo en su vida. Querer dar lo bueno que hay en nosotros nos ayuda a superarnos y a dar lo mejor, pero sabiendo que esto es un camino constante donde podemos permitirnos errores.

Consecuencias físicas y mentales

En la sociedad en la que vivimos actualmente nos exigimos como locos a nosotros mismos. Hemos de conseguir cosas a toda costa y eso nos puede llevar a la ansiedad y a la depresión. Las personas extremadamente perfeccionistas se exigen demasiado y consideran que hagan lo que hagan será insuficiente.

El perfeccionismo no es una enfermedad física pero sí se la podría considerar como el cáncer del espíritu. Y si no lo controlamos puede manifestarse físicamente en forma de ansiedad, depresión, desórdenes alimenticios, pánico, pensamientos suicidas, entre otros.

Tener ambición de ser perfectos es bueno, siempre y cuando se busque un punto medio y no afecte a nuestro bienestar o equilibrio emocional. El perfeccionismo como tal no es una cualidad humana negativa, pero sí llega a serlo cuando esa preocupación por hacerlo todo excelente se convierte en una enfermedad. Proponte ser la mejor versión de ti mismo dejando disfrutar al mundo de tu esencia, sin complejos de inferioridad, sin negarte oportunidades y sin pretender ser siempre perfecto. La perfección no existe, y tú, solo por estar vivo o viva ya eres alguien increíble. No hay nadie como tú en el mundo, así que no dejes que la búsqueda constante de la perfección no te deje disfrutar de cada momento de tu vida. 

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