Ecoísmo: Todo lo que Tienes que Saber sobre el Miedo a Destacar que daña tu Autoestima

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El ecoísmo es ese miedo a destacar que todos podemos tener y que hace que nuestra autoestima se vea profundamente dañada. Las personas ecoístas sustituyen la felicidad propia por complacer a los demás, asienten y consienten en todo porque no soportan la soledad y el rechazo, y eso les lleva a tener una autoestima baja y a que inevitablemente sean infelices.

Del mismo modo desean siempre destacar lo menos posible del resto, ya que, según su visión de la vida creen que deben pedir poco y “molestar” lo menos posible. Esto conlleva que estas personas sientan insatisfacción y tristeza en sus vidas, puesto que se ven siendo alguien que no se valora a sí mismo y que tiene baja autoestima.

El ecoísmo no es otra cosa que un rasgo de la personalidad totalmente opuesto al narcisismo. Mientras que a los narcisistas les encanta ser el centro de atención y que absolutamente todo gire en torno a ellos y a su ego, los ecoístas necesitan no destacar y pasar desapercibidos todo lo posible para sentirse bien.

Tener una personalidad ecoísta te podría llevar a la infelicidad y al fracaso en tu vida. Y es que el miedo a destacar y a ser brillante es un auténtico freno que tu mismo te pones y que te impide conseguir lo que deseas. Ese miedo hay que desterrarlo de nuestra vida porque es el más dañino y “estúpido” que existe.

A lo mejor has experimentado alguna vez una extraña sensación que te ha producido el no conseguir algo que querías por tu miedo a destacar. Quizás cuantas veces no has respondido a una pregunta en clase que sabías perfectamente por ese miedo interior o no le has manifestado a tu pareja tus deseos por miedo a que no esté de acuerdo y haya diferencias entre vosotros.

El ecoismo, antítesis del narcisismo, probablemente sea un concepto aún desconocido para ti. Fue un término creado por el psicólogo Craig Malkin para definir a aquellas personas que desean pasar desapercibidas e incluso sienten malestar si otros les elogian o les hacen sentir especiales. Digamos que es un rasgo de la personalidad que sienten algunas personas debido al miedo a destacar y ser percibidos como narcisistas.

Malkin se inspiró en una leyenda de la mitología griega para definir el ecoismo. Según ésta, Eco era una ninfa muy elocuente, contaba historias maravillosas y creaba animadas conversaciones. El Dios Zeus, al ver su gran capacidad para comunicarse, le encargó que entretuviera a su esposa, Hera, mientras él veía a otras ninfas. Cuando Hera descubrió cómo ayudaba Eco a su marido, ésta la castigó arrebatándole el don del habla, por lo que desde aquel momento solo podía repetir la última palabra que decía la persona con la que hablaba.

Fue así por lo que Eco, humillada por este cruel castigo, decidió retirarse al campo para alejarse de todos. Allí conoció a Narciso, un pastor que fascinaba a todo el mundo con su belleza, y se enamoró locamente de él.

Eco comenzó a seguir disimuladamente a Narciso, hasta que un día él la descubrió. Narciso le hablaba y como ella solo podía decir la última palabra que este decía, entonces se burló de ella. Ante la humillación de su amado, se ocultó en una cueva en las montañas para recluirse y pasar su dolor en soledad. Desde aquel momento su voz permanece en las cavidades de las cuevas.

Narciso no quedó impune por haber sido descortés con Eco. Némesis le impuso un castigo, una maldición que hacía a Narciso verse tan guapo que no podía dejar de mirar su reflejo en el agua. Tanto se enamoró de él mismo que cayó al lago donde se estaba mirando y murió ahogado.

 

Cómo se forma la personalidad ecoísta

Este rasgo de la personalidad lo ponen en práctica las personas como un método de supervivencia. Probablemente en algún momento de la infancia de una persona, ésta creara en su cabeza la idea de que para que los demás le quisieran debía asegurarse de dar mucho y recibir poco, es decir, algo como molestar lo menos posible y que sus necesidades no contasen como importantes.

La mayoría de personas ecoístas se rodearon en su infancia de personas narcisistas. Padres que dedicaban poco tiempo a sus hijos y no se preocupaban por sus necesidades, o incluso entornos familiares donde los niños han percibido el ecoísmo y han visto, como por ejemplo sus padres tenían pavor a pedir más a los demás o a no ser invisibles ante el resto de la gente, son factores importantes a la hora de desarrollar una personalidad ecoísta como tal.

Quizás leyendo este post sientas que tú o alguien cercano pueda tener personalidad ecoísta. A continuación tienes las características que presentan las personas ecoístas.

 

Características que definen a alguien con personalidad ecoísta

–Sienten miedo a destacar

Sin duda, este es el rasgo principal de las personas ecoístas. Para ellos el mayor miedo que existe es el que sienten ante la posibilidad de acaparar las miradas del resto de la gente. Y es que su temor a parecer alguien narcisista les da pavor. Se sienten extremadamente incómodos llamando la atención, especialmente cuando ésta es positiva, debido a que no tienen la capacidad de disfrutar sintiéndose especiales.

 

–Tienen mayores probabilidades de fracasar

Los ecoístas tienden más al fracaso que el resto. No valorar sus logros y no se sienten especiales ¿así como se va a triunfar en la vida? A veces para conseguir nuestras metas simplemente tenemos que creer en nosotros un poco más y cultivar nuestra autoestima para que la vida premie nuestro esfuerzo concediéndonos lo que deseamos.

 

–Se anulan a sí mismos

Para las personas ecoístas, el modo de sentirse seguros y recibir afecto es pidiendo lo menos posible y dando todo lo que puedan a los demás. Por ello, esconden sus necesidades pensando que al exigir muy poco, los demás les van a aceptar y amar. Sin darse cuenta, se anulan a sí mismos y no buscan el aprecio y aceptación de los demás por sus cualidades positivas.

Los ecoístas llegan a no reconocer sus logros y, a veces, ni siquiera tienen iniciativa para hacer aquello que quieren hacer por miedo a molestar o causar algún problema a los demás.

 

–Tienen un cierto magnetismo con los narcisistas

Los polos opuestos se atraen, dicen, pues en este caso es completamente cierto. Los ecoístas suelen sentirse atraídos por los narcisistas. Esto no es de extrañar, pues los ecoístas sienten tanto miedo de destacar que tener alguien al lado que disfrute precisamente de eso les produce una sensación de alivio y seguridad absolutas.

 

–Tienen dificultad para saber lo que quieren

Cuando sucede esto es que han perdido por completo su conexión con su “yo”. Aunque poseen una gran empatía para escuchar y ayudar a los demás, ellos se sienten incómodos expresando sus necesidades a los demás.

Los ecoístas se dedican tanto a las necesidades de los otros y a esconder las suyas propias que al final cuando se les pregunta por sus deseos o por lo que quieren hacer, pueden llegar a sentirse un poco confusos.

 

–Son hipersensibles emocionales

Las personas ecoístas parecen haber nacido con una sensibilidad superior al resto, por ello no es de extrañar que sean también mucho más afectuosos.

 

Consecuencias derivadas del ecoísmo

A los ecoístas siempre los verás como personas con gran amabilidad, empatía y que siempre se muestran a la disposición de los demás. Dar a los demás no es malo, el problema aquí llega cuando se da demasiado y se anula el propio “yo” como pasa en este caso.

El profundo deseo de no ser el centro de atención o de destacar lo menos posible de los demás, a menudo, hace a estas personas caer en relaciones de auténtica dependencia con personas narcisistas.

Estar continuamente aplazando las necesidades que tiene un ecoísta (como todo ser humano) les crea un profundo vacío y una infelicidad que les hace no saber salir de esa situación de insatisfacción con sus vidas. Como si se tratase de un círculo vicioso, el ecoísta se dará cuenta de su situación y querrá poner remedio mostrando sus necesidades y deseos a los demás, pero el miedo a salir de su zona de confort se lo impedirá al mismo tiempo.

Todos y cada uno de nosotros necesitamos y merecemos ser visibles, que nos traten de igual a igual, tener voz y recibir el afecto que damos. Basta con trabajar la autoestima y querer cambiar interiormente.

 

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